Giacomo Roncagliolo
(Lima, 1989)

Publicó cuentos y poemas en el desaparecido fanzine Morfina entre 2011 y 2013. También ha compuesto letras para su banda de rock (Luis Guzmán). Para pagarse los días, se ha disfrazado de periodista, subeditor, profesor, redactor gastronómico y cocinero de fastfood. Ha redactado artículos sobre música para el diario El Comercio, y estuvo a cargo de las Comunicaciones en el Festival Cultura Libre 2018, organizado por la Municipalidad de San Isidro.

LIBROS PUBLICADOS CON NOSOTROS

Ámok (Pesopluma, 2018) narra los desencuentros de X, un joven cuyo pasado parece desdibujarse mientras su presente se torna delirante en las filas de la misteriosa secta criminal a la que se ha unido tras dejarlo todo. Marta, Perales y Óscar serán sus secuaces de fiesta y aventuras –¿o sus captores?–, y brillarán con especial estridencia en medio de la vorágine de personajes violentos, apetitos desaforados y deseos secretos que rodeará al protagonista en su búsqueda de certezas sobre su pasado y actualidad.

UN VIAJE AL UNIVERSO DE GIACOMO RONCAGLIOLO

El primer libro que me marcó fue.

Mi planta naranja lima de Vasconcelos.  Llorar con la muerte de Portuga, acabar el libro y, por primera vez, dedicar un rato a repasar mentalmente la historia, lo que sentía, la pena. Año 2000, diez años.

Mi top 3 de libros este año.

Una novela rusa, de Emmanuel Carrère. Las correcciones, de Jonathan Franzen. Missing, de Alberto Fuguet.

El libro que no terminé nunca.

Drácula, de Bram Stoker. Pero ahí está, junto a otros grandes pendientes, listo para acabarse en cualquier momento.

El que cambió mi forma de entender la literatura.

Mujeres, de Charles Bukowski. Venía de leer las sagas de Harry Potter y El Señor de los Anillos, y algunos clásicos peruanos y latinoamericanos que me mandaban en el cole. La primera línea fue un golpe erótico y moderno que hasta ahora recuerdo: «Tenía cincuenta años y no me había acostado con una mujer desde hacía cuatro».

El libro que más me decepcionó  –y el que más me sorprendió–.

Ya solo habla de amor, de Ray Loriga. Y Don Quijote.

Tres escritoras y un escritor.

Joan Didion, Samantha Schweblin y Gabriela Wiener. Thomas Pynchon.

El libro que me hubiera gustado escribir

El hombre que hablaba de Octavia de Cádiz, de Bryce Echenique.

Mi pasión culpable literaria.

Murakami y Paul Auster.

Mi mayor deuda literaria, ese que no leí y creo que debería.

Muchísima poesía.

Lo que estoy leyendo.

La novela luminosa, de Mario Levrero.

La joya de mi biblioteca es.

La primera edición en castellano de Trópico de Cáncer, de Henry Miller (que la tengo junto a su segunda edición en inglés).

Mi rutina para escribir consiste en.

Encontrar esa hora al día que necesito. Apagar luz del cuarto y el teléfono, white noise en los audífonos, y, cada vez más, implantar un pequeño cambio estético sobre el cuerpo. El disfraz me ayuda a separar esa hora del resto del día.