Alberto de Belaunde (Lima, 1986)

Militante de la amistad, los chilcanos y el helado de lúcuma. Es abogado y maestro en Escritura Creativa por la Pontificia Universidad Católica del Perú; y forma parte de la cooperativa de escritores y divulgadores Jugo.pe. Sus primeros textos de ficción los publicó en el fanzine virtual Bichito333 (2001-2002). Le gusta curiosear en hemerotecas y buscar libros por la plaza Francia. En otra vida fue congresista de la república (2016-2019).

UN VIAJE AL UNIVERSO DE ALBERTO

El primer libro que me marcó fue:

Leí Un mundo para Julius, de Alfredo Bryce, en primero de media. Años después supe que aquello que me había impactado tanto se llamaba estilo indirecto libre.

Mi top 3 de libros de 2025:

Viendo tu vida derrumbarse desde una distancia segura, de Gianni Biffi, Un nombre para tu isla, de Katya Adaui, y Criaturas virales, de Dany Salvatierra.

El libro que no terminé nunca.

Testimonio sobre Mariana, de Elena Garro.

El que cambió mi forma de entender la literatura.

La ciudad y los perros, de Mario Vargas Llosa. ¿Qué estaba pasando? ¿Se puede escribir así? ¿Podía yo escribir así? (No, no podía, pero fue bonito intentarlo).

● El libro que más me decepcionó  –y el que más me sorprendió–:

Me decepcionó The Gentleman From Peru, de André Aciman. ¡El autor de Call me by your name tiene un libro con un protagonista peruano! Pero el libro resultó bien light y la nacionalidad del personaje fue completamente irrelevante para la trama.

Los que más me sorprendieron fueron los cuadernos de Luchito Hernández, ¡qué hermosura!

● Tres escritoras y un escritor:

Escritoras: Margaret Atwood, Pilar Dughi, Katya Adaui. Escritor: Pedro Lemebel. Y escritore no binarie: Caro de Robertis.

● El libro que me hubiera gustado escribir:

Mañana las ratas, de José Adolph.

● Mi placer literario culposo:

John Grisham y sus libros de aventuras abogadiles.

● Mi mayor deuda literaria, ese que no leí y creo que debería:

Algún día superaré mi miedo a Ulises de Joyce.

● Lo que estoy leyendo:

Me gustan los rescates literarios que están haciendo editoriales independientes de escritores y escritoras (principalmente escritoras) olvidados por el mercado.

● La joya de mi biblioteca es:

Un empastado de fascículos de La Palabra del mudo de Ribeyro, impreso por el diario chiclayano La Industria, con ilustraciones del artista José Tola. Rarísimo, no he vuelto a ver una edición con esos dibujos. Lo encontré en una feria de libro viejos a la que iba con mi mamá los domingos a inicio de los dosmiles.

● Mi rutina para escribir consiste en:

Preparar café. Sentarme en mi escritorio y abrir la laptop. Mirar por la ventana en busca de gallinazos. Preguntarme por qué siempre hay tres. Abrir Word y confiar.